El contrato de cuidado de mascotas pone por escrito lo que un dueño confía a un pet sitter, un paseador o un alojamiento familiar cuando se va de vacaciones o de viaje de trabajo: quién cuida al animal, con qué pautas de alimentación, paseos y medicación, qué hacer ante una urgencia veterinaria y quién responde si el perro muerde a alguien o si vuelve enfermo. Es un documento breve que evita los dos dramas típicos: la factura veterinaria discutida y la responsabilidad cruzada tras un incidente.
El marco legal ha cambiado con la Ley 7/2023 de bienestar animal: los cuidadores profesionales están sujetos a obligaciones de supervisión y trato, los perros no pueden quedarse solos más de 24 horas (72 horas el resto de especies) y todos los perros deben contar con seguro de responsabilidad civil. En paralelo, el artículo 1905 del Código Civil mantiene la responsabilidad casi objetiva del poseedor del animal por los daños que cause: durante el servicio, esa posesión se comparte, y el contrato debe repartir con claridad quién responde de qué.
Este modelo genera un contrato completo de nueve cláusulas adaptado a las tres modalidades (cuidado a domicilio, alojamiento en casa del cuidador, paseos y visitas): identificación del animal con microchip y declaración sanitaria del dueño, pautas de cuidado detalladas, autorización veterinaria de urgencia con veterinario de referencia y tope de gasto, obligaciones de bienestar animal, reparto de responsabilidad y seguro, precio con política de cancelación, protocolo de fuga y régimen de llaves del domicilio.
Modelo de contrato de cuidado de mascotas (texto completo)
Este es el texto íntegro del modelo genérico. Sustituya los datos entre corchetes por los suyos, o utilice el formulario guiado de esta página para obtener el documento ya personalizado en Word y PDF, con las variantes legales adaptadas a su caso.
[Nombre del dueño] DNI/NIE: [DNI/NIE del dueño] [Domicilio del dueño]
[Nombre del cuidador o empresa] NIF [NIF del cuidador] [Domicilio del cuidador]
En [Localidad de firma], a [Fecha de hoy]
Asunto: Contrato de cuidado de mascotas
REUNIDOS
De una parte, D./D.ª [Nombre del dueño], con DNI/NIE [DNI/NIE del dueño], domicilio en [Domicilio del dueño] y teléfono de contacto [Teléfono de contacto durante el servicio], en adelante «el dueño», propietario del animal objeto de este contrato.
De otra parte, [Nombre del cuidador o empresa], con NIF [NIF del cuidador] y domicilio en [Domicilio del cuidador], en adelante «el cuidador».
Ambas partes se reconocen capacidad legal suficiente y suscriben el presente CONTRATO DE CUIDADO DE MASCOTAS, con arreglo a las siguientes
CLÁUSULAS
PRIMERA. Objeto. El cuidador prestará, respecto del siguiente animal: [Animal (especie, raza, nombre, edad)], identificado con microchip n.º [Número de microchip], el cuidado del animal en el domicilio del dueño, con las visitas, tomas de alimentación y paseos descritos en las pautas de la cláusula segunda, desde el [Fecha de inicio del servicio] hasta el [Fecha de fin del servicio]. El dueño declara que el animal está identificado, con las vacunas y desparasitaciones al día según su cartilla sanitaria, de la que entrega copia, y que no padece enfermedades contagiosas ni ha protagonizado episodios de agresividad no comunicados en este contrato.
SEGUNDA. Pautas de cuidado. El cuidador seguirá las siguientes pautas: [Pautas de cuidado] El cuidador mantendrá informado al dueño con la frecuencia razonable pactada (mensajes o fotos) y le comunicará de inmediato cualquier incidencia relevante en el estado del animal.
TERCERA. Asistencia veterinaria. En caso de enfermedad o accidente, el cuidador acudirá preferentemente al veterinario de referencia: [Veterinario de referencia]. El dueño AUTORIZA al cuidador a recabar asistencia veterinaria de urgencia y a aprobar tratamientos hasta un gasto máximo de [Tope de gasto veterinario sin consulta previa] sin consulta previa cuando no logre contactar con él, obligándose a reembolsar los gastos justificados. Por encima de ese tope, el cuidador recabará instrucciones del dueño salvo riesgo vital inmediato del animal, en cuyo caso podrá autorizar lo imprescindible, documentándolo.
CUARTA. Bienestar animal. El cuidador tratará al animal conforme a la Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales: supervisión adecuada, agua y alimentación suficientes, paseos y ejercicio conforme a las pautas, prohibición de castigos físicos y de dejar al animal sin supervisión en los términos legales. El animal no será cedido a terceros ni utilizado para cría, exhibición o cualquier fin distinto del cuidado pactado.
QUINTA. Seguro y responsabilidad. El dueño declara que el animal cuenta con seguro de responsabilidad civil en vigor (obligatorio para perros conforme a la Ley 7/2023) y facilita sus datos al cuidador. Frente a terceros, el dueño responde de los daños que cause el animal en los términos del artículo 1905 del Código Civil, sin perjuicio de la responsabilidad del cuidador por los daños derivados de su propia negligencia en la custodia (correa, cierre de puertas, supervisión). El cuidador responderá frente al dueño de los daños que el animal sufra por negligencia acreditada en el cuidado.
SEXTA. Precio y cancelación. El precio del servicio es el siguiente: [Precio del servicio]. La cancelación por el dueño con más de siete días de antelación da derecho a la devolución íntegra de lo anticipado; con siete días o menos, el cuidador podrá retener hasta el 50% de la reserva en compensación por la agenda bloqueada. Si el dueño no recoge al animal en la fecha pactada, se devengará el precio diario proporcional por cada día adicional, y transcurridos siete días sin noticias ni contacto, el cuidador podrá comunicar la situación a las autoridades competentes en materia de protección animal.
SÉPTIMA. Fuga o extravío. En caso de fuga o extravío, el cuidador lo comunicará de inmediato al dueño y activará la búsqueda: aviso al registro de identificación autonómico a través del microchip, a las protectoras y servicios municipales de recogida de la zona y, en su caso, denuncia. Los gastos razonables de búsqueda serán compartidos salvo que la fuga derive de negligencia acreditada del cuidador, en cuyo caso serán de su cuenta.
OCTAVA. Datos y llaves. Si el servicio se presta en el domicilio del dueño, el cuidador custodiará las llaves con diligencia, no hará copias y las devolverá al finalizar. Cada parte tratará los datos personales de la otra exclusivamente para la ejecución de este contrato, conforme al Reglamento (UE) 2016/679.
NOVENA. Ley aplicable y jurisdicción. Este contrato se rige por el Código Civil y por la Ley 7/2023. Para cuantas controversias deriven del mismo, las partes se someten a los juzgados y tribunales que resulten competentes conforme a derecho.
Y en prueba de conformidad, las partes firman el presente contrato por duplicado y a un solo efecto, en el lugar y fecha indicados.
Firmado:
[Nombre del dueño] (el dueño) y [Nombre del cuidador o empresa] (el cuidador)
Quién responde si el animal causa o sufre daños durante el servicio
| Escenario | Quién responde |
|---|---|
| El perro muerde a un tercero durante un paseo con el cuidador | El dueño frente a la víctima (artículo 1905 CC y su seguro RC); el cuidador si hubo negligencia suya (soltarlo donde no debía) |
| El animal enferma por seguir las pautas del dueño | El dueño: el cuidador cumplió lo pactado |
| El animal se lesiona por descuido del cuidador (puerta abierta, correa suelta) | El cuidador frente al dueño, por negligencia en la custodia |
| Urgencia veterinaria imprevisible | El dueño asume el coste (con el tope autorizado); el cuidador debe actuar con diligencia |
| El animal daña la casa del cuidador (alojamiento) | Según lo pactado: lo habitual es que el dueño cubra los daños anormales |
El seguro del perro es obligatorio desde la Ley 7/2023
La Ley 7/2023 obliga a los titulares de perros a contratar y mantener un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros que cubra también a las personas responsables del animal: el cuidador profesional queda así amparado por la póliza del dueño durante el servicio, y por eso este contrato pide sus datos. Para los perros de manejo especial (antiguos potencialmente peligrosos) se mantienen además las exigencias de licencia y medidas de seguridad de su normativa específica mientras no se apruebe el desarrollo reglamentario. Un cuidador diligente comprueba la póliza antes de aceptar el encargo.
Urgencias veterinarias, cancelaciones y fuga: las cláusulas que evitan conflictos
- Autorización veterinaria con tope: la cláusula más importante del contrato. El cuidador queda autorizado a actuar de urgencia hasta un gasto máximo (200 a 500 euros es lo habitual) si no localiza al dueño, con veterinario de referencia identificado y reembolso contra justificantes. Por encima del tope, instrucciones del dueño salvo riesgo vital.
- Declaración sanitaria y de comportamiento: el dueño declara vacunas al día y episodios de agresividad conocidos. Ocultar que el perro ha mordido desplaza la responsabilidad hacia el dueño si hay un incidente.
- Cancelación: reserva parcialmente retenible en cancelaciones tardías (el cuidador bloqueó fechas) y precio diario por los días de recogida tardía.
- Fuga: protocolo inmediato: aviso al dueño, registro de microchip autonómico, protectoras y recogida municipal. Los gastos de búsqueda se reparten salvo negligencia del cuidador.
- Comunicación: frecuencia pactada de fotos y mensajes. Parece accesorio, pero es lo que más valoran los dueños y lo que desactiva la ansiedad y las reclamaciones.
Si el cuidado es de personas y no de animales, el documento equivalente es el contrato de ayuda a domicilio. Para servicios profesionales de otra naturaleza, la base es el contrato de prestación de servicios; y si organiza actividades con animales para terceros, complete la cobertura con una exención de responsabilidad informada.
Preguntas frecuentes
¿Quién paga el veterinario si la mascota enferma durante el servicio?
El dueño, como regla: los gastos veterinarios son inherentes a la titularidad del animal, y el contrato articula el mecanismo para que el cuidador pueda actuar: veterinario de referencia, autorización de urgencia hasta un tope de gasto sin consulta previa cuando el dueño no responde, y reembolso contra justificantes. La excepción es la lesión causada por negligencia acreditada del cuidador (dejó la puerta abierta, soltó la correa donde no debía): en ese caso responde él de los gastos y daños. Por eso conviene documentar el estado del animal a la entrega y las incidencias con fotos y mensajes.
¿Qué pasa si el perro muerde a alguien mientras lo pasea el cuidador?
Frente a la víctima responde el dueño: el artículo 1905 del Código Civil impone al poseedor del animal (y quien se sirve de él) una responsabilidad casi objetiva, de la que solo exoneran la fuerza mayor o la culpa exclusiva de la víctima, y el seguro de responsabilidad civil obligatorio de los perros (Ley 7/2023) cubre también a quien tiene el animal a su cargo. En la relación interna, el dueño puede repetir contra el cuidador si el daño derivó de su negligencia (ir sin correa donde era obligatoria, distracción grave). El contrato debe recoger ambos planos y los datos de la póliza.
¿Cuánto tiempo puede quedarse sola una mascota según la ley?
La Ley 7/2023 prohíbe dejar sin supervisión a los perros más de 24 horas consecutivas y al resto de animales de compañía más de 72 horas. Es la norma que ha profesionalizado el pet sitting: unas vacaciones sin cobertura de cuidado pueden constituir infracción y, en casos de desatención grave, abandono sancionable con multas elevadas. El servicio de visitas a domicilio (dos o tres al día para gatos, con paseos para perros o alojamiento completo) es la forma de cumplir. Este contrato deja documentadas las visitas o el alojamiento pactado, lo que también protege al dueño ante cualquier inspección o denuncia.
¿El cuidador de mascotas necesita darse de alta como autónomo?
Si presta el servicio de forma habitual y retribuida, sí: debe darse de alta en el RETA y en Hacienda y facturar sus servicios, además de cumplir los requisitos que la Ley 7/2023 y su desarrollo reglamentario imponen a quienes intervienen profesionalmente con animales (y, para alojamientos con varios animales, los requisitos autonómicos de núcleos zoológicos). El cuidado puntual entre particulares (el vecino que echa una mano) queda al margen, pero en cuanto hay precio, continuidad y publicidad, la actividad es económica. Para el dueño, contratar a un profesional dado de alta y asegurado es también su garantía de cobro si algo sale mal.
¿Qué debe incluir la ficha de pautas de cuidado del animal?
Todo lo que el cuidador necesitaría si no pudiera contactar con usted: alimentación (marca, cantidades, horarios, alimentos prohibidos), paseos (frecuencia, duración, correa o arnés, zonas), medicación con dosis y horarios, hábitos y miedos (petardos, otros perros, niños), comandos que conoce, veterinario de referencia con teléfono, número de microchip y póliza del seguro, y un contacto alternativo si usted no responde. Este modelo la integra como cláusula del contrato, de modo que las pautas no son una nota informal sino una obligación contractual exigible en ambos sentidos: el cuidador debe seguirlas y el dueño responde de su exactitud.